Un espacio para la reflexión filosófica y teológica

martes, 4 de septiembre de 2018

ΘΕΟΤΟΚΟΣ (THEOTÓKOS)



¿Es correcta la expresión: "María madre de Dios"?


     Esta es una pregunta a la que debemos, sin lugar a dudas, responder con un «Afirmativamente». Sí, es correcto, pero esto precisa de ser explicado con mucho cuidado para evitar malos entendidos y animosidades. María es la madre de Dios (o Theotókos, como se suele decir teológicamente, lit.: "La que dio a luz a Dios")[1], pero no por supuesto en el sentido de que sea antes que Dios o coeterna con el Padre, o superior al Hijo en cuanto a dignidad (y ni aun igual a Él), ni tampoco en el sentido de que haya sido la madre de la naturaleza divina del Hijo encarnado; sino en cuanto a que lo que de ella nació fue en verdad el Verbo Eterno de Dios hecho carne (y por tanto "madre de Dios" hecho hombre). No nació de María solamente un hombre, ni menos un hombre que luego asumió una naturaleza divina, sino que el mismo Verbo Eterno (o Palabra Eterna, el Lógos Eterno), que incorporó a su eterna naturaleza divina y desde la concepción una naturaleza verdaderamente humana, por unión de hypóstasis, sin dejar de ser,  al mismo respecto y al mismo tiempo, verdadero Dios (contra el kenosticismo). Y así permanecieron unidas ambas naturalezas, la humana y la divina, en una sola Persona (o hypóstasis): Jesús de Nazaret; inconfundibles e incambiables (contra el eutiquianismo), indivisibles e inseparables (contra el nestorianismo).
     Nótese que el apóstol Juan no dice que "la carne se hizo Verbo", como si hubiese sido primero la humanidad y más tarde la filiación divina (como propone el adopcionismo)[2]; tampoco dice, como bien observa Raymond Brown, "que la Palabra entrara en la carne o morase en la carne" (El Evangelio de Juan I - XII, 1999, p. 231), sino que: "el Verbo se hizo carne"[3] (Juan 1:14, cf. con la afirmación cristológica de Pablo en 1 Timoteo 3:16: "Él [Dios] fue manifestado en carne"), lo cual sólo puede significar una única cosa para efectos de nuestro presente tema: Si Jesús es el Verbo de Dios que se hizo carne, el Hijo del Dios Eterno que es Dios eterno (de la misma sustancia del Padre en cuanto a la Deidad), se sigue entonces que María fue la "madre de Dios" (o "la que dio a luz a Dios") en cuanto a su humanidad; no puede ser de otro modo, porque lo que ella dio a luz fue en verdad el Verbo de Dios hecho carne (la Persona del Hijo de Dios encarnada), y no nada más un hombre que más tarde se identificó místicamente con la Deidad.
     Esta ha sido una doctrina aceptada transversalmente por la Iglesia como verdadera señal de ortodoxia y dogma de fe desde antes de la Reforma Protestante por oriente y occidente (salvo unas pocas excepciones, como es el caso de la casi desaparecida iglesia persa). Así pues, acerca de la encarnación del Hijo, el Concilio de Éfeso del año 431, en su primera sesión adoptó y aprobó de Cirilo de Alejandría la siguiente declaración:

"...Porque no nació primeramente un hombre vulgar, de la santa virgen, y luego descendió sobre Él el Verbo; sino que, unido desde el seno materno, se dice que se sometió a nacimiento carnal, como quien hace suyo el nacimiento de la propia carne... De esta manera [los Santos Padres] no tuvieron inconveniente en llamar MADRE DE DIOS [Gr. Theotókos] a la santa virgen."[4]

     Más tarde, en la "Fórmula de unión" del año 433, en que se restableció la paz entre Cirilo de Alejandría y los padres antioquenos, se estableció de mutuo acuerdo que:

"Confesamos, consiguientemente, a nuestro Señor Jesucristo Hijo de Dios unigénito, Dios perfecto y hombre perfecto, de alma racional y cuerpo, antes de los siglos engendrado del Padre según la divinidad, y el mismo en los últimos días, por nosotros y por nuestra salvación, nacido de María Virgen según la humanidad, el mismo consustancial con el Padre en cuanto a la divinidad y consustancial con nosotros según la humanidad. Porque se hizo la unión de dos naturalezas, por lo cual confesamos a un solo Señor y a un solo Cristo. Según la inteligencia de esta inconfundible unión, confesamos a la santa virgen por MADRE DE DIOS [Gr. Theotókos], por haberse encarnado y hecho hombre el Verbo de Dios y por haber unido consigo, desde la misma concepción, el templo que de ella tomó... "[5]

     Esta reafirmación del Theotókos, aparece nuevamente en el Credo de Calcedonia del año 451:

"Siguiendo, pues, a los santos Padres, todos a una voz enseñamos que ha de confesarse a uno solo y el mismo Hijo, nuestro Señor Jesucristo [...] engendrado del Padre antes de los siglos en cuanto a la divinidad, y el mismo, en los últimos días, por nosotros y por nuestra salvación, engendrado de María virgen, MADRE DE DIOS [Gr. Theotókos], en cuanto a la humanidad;... "[6]
(Si bien en algunas traducciones evangélicas del Credo se ha omitido la palabra Theotókos, esto sólo ha sido para evitar confusión y otras doctrinas erradas que puedan surgir de esa verdad [como la mariolatría]; sin embargo, está bastante bien atestiguada la aparición de esa palabra en las copias antiguas del Credo).

     Para que no se me mal entienda, debe quedar muy en claro que todo esto que he dicho hasta aquí, no consiste de una apología a la veneración de María como "madre de Dios", o a un intento por exaltar su imagen; ni tampoco de una reivindicación de ciertas doctrinas marianas que no son bíblicas, ni representativas de las iglesias protestantes (como por ejemplo: la de la "Inmaculada Concepción", o la "Asunción de la Virgen", entre otras varias más). Debe entenderse que, en última instancia, lo que estoy tratando aquí o lo que está en juego en verdad es un asunto cristológico, y nada más que cristológico. El asunto mismo de la controversia teológica del siglo V, y que llevó a la condena de Nestorio en el Concilio de Éfeso, no era, como dice Justo González en su "Historia del Cristianismo", un asunto de carácter mariológico, sino cristológico. "Lo que estaba en juego no era quién era la Virgen María, o qué honores se le debían, sino quién era el que había nacido de María, y cómo debía hablarse de él" (González, 2008, p. 358). María es la "madre de Dios", porque Jesús es Dios desde la concepción misma. En definitiva, Theotókos NO es una doctrina sobre María, sino más  bien una doctrina acerca de Jesús.
     Y aunque es cierto que los reformadores del siglo XVI fueron más reticentes o cautelosos en el uso de este término (con excepción de Lutero), nunca negaron el contenido mismo del concepto implicado allí, ni invalidaron los Concilios de Éfeso y Calcedonia. De manera entonces que ante la repetida objeción de algunos cristianos modernos, de que esta doctrina es una doctrina católica y no evangélica, baste sólo decir que sí, es católica, pero no exclusivamente romana.



Mauricio A. Jiménez



[1] Theotókos, literalmente "la que alumbró a Dios".
[2] Para una contundente respuesta al adopcionismo, véase la excelente obra de Michael F. Bird:  "Jesús el Eterno Hijo de Dios: Una respuesta a la cristología adopcionista" (Salem. Oregon: Publicaciones Kerigma, 2018).
[3] Prefiérase aquí "se hizo carne" antes que "fue hecho carne", pues el verbo gínomai ("llegar a ser"), aquí en aoristo de indicativo de la tercera persona singular (egéneto) no corresponde a un verbo en la voz pasiva, sino que a un verbo en voz media.
[4] Tomado de Enrique Denzinger, El Magisterio de la Iglesia (Barcelona: Helder, 1955), p. 46.
[5] Ibíd, p. 54.
[6] Ibíd, p. 57.